¿Qué es un muñeco de apego?

El muñeco de apego, también llamado objeto de apego, es un objeto material en el cual el bebé deposita cierto afecto. Este objeto cumple algunas funciones psicológicas muy importantes, por una parte es una fuente de placer y seguridad cuando la madre (o la figura de apego principal) no está. Por eso, a menudo el niño lo busca cuando necesita consuelo, cuando debe afrontar situaciones nuevas o cambios, como las primeras etapas de la escolarización o en el momento de empezar a dormir solito. Además le permite construir un área intermedia entre él y la realidad, entre él y otra persona.

¿Porqué y cuando tener un muñeco de apego?

Generalmente esto sucede alrededor del octavo mes, en esta etapa el bebé empieza a darse cuenta de que es un ser independiente de su madre. Es el proceso en el que el pequeño comienza a gatear, por lo que empieza a sentirse en determinados momentos físicamente más independiente de su madre, y aunque estos cambios son naturales, resultan conflictivos para la criatura, ya que este proceso le hace sentir desprotegido.

El muñeco se transforma, en cierta medida, un sustituto materno, obviamente no lo es en absoluto, pero supone un apoyo que aporta calma y confianza en estos momentos.

El objeto de apego le genera seguridad y compañía al bebé ante etapas como esta, de cambios, de inseguridad, o también en aquellos momentos en que por circunstancias se encuentre alejado de sus padres.

¿En qué beneficia al bebé  tener un  muñeco de apego?

Tener un muñeco de apego le da seguridad, comodidad y compañía. Lo ayuda a reconocerse a sí mismo como independiente de los otros seres que lo rodean y es el primer paso para relacionarse con otras personas.

¿Debo lavar el muñeco de apego?

Por supuesto es necesaria una correcta higiene en el muñeco de apego,  ya que el bebé suele llevarlo consigo a todos lados, lo babea, lo arrastra, le da de comer y duerme con él. Aunque es verdad que puede resultar una experiencia dramática para el niño ver a su muñeco de apego en la lavadora, no olvidemos que para nuestro pequeño el muñeco tiene vida propia, y puede interpretar este proceso de lavado como algo desagradable para su amigo de tela. Una cosa que podemos hacer es proponerle que sea él quien nos ayude a lavarlo, con agua templada, como si le estuviera dando un baño de espuma.

¿Qué tipo de muñeco es recomendable?

Es importante que este sea seguro. Es recomendable que esté hecho de materiales textiles, para que sea blandito y no presente peligro de golpes, obviamente tampoco debería contener sustancias tóxicas o fácilmente inflamables, ni ningún tipo de material eléctrico: pilas, ventosas, ni mecanismos de movilidad.  Así como piezas de pequeño tamaño que puedan desprenderse. Es aconsejable que esté hecho de materiales naturales como el algodón y en el caso de tener relleno que sea hipoalergénico. Además si es fácilmente lavable todavía mejor.

¿Hasta cuándo debe tener mi hijo un muñeco de apego?

Así como el propio niño elige su objeto transicional, lo normal es que él mismo lo deje de lado cuando llegue el momento. Eso suele suceder entre los tres y cuatro años de edad, cuando el niño ha adquirido mayor control de los miedos de abandono, comienza a ser más independiente e inicia su vida social. Puede que use su objeto de apego de forma continuada o que recurra a él cuando atraviese por una etapa de ansiedad.

El objeto transicional pierde significado según se van desarrollando progresivamente otros intereses, según se van ampliando sus relaciones, el juego, la creación, el arte o los sueños.